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Selección vasca de fútbol

La ironía del Gobierno con las selecciones oficiales de fútbol

Pixabay.com / clicjeroen

La última de Sánchez y su colega Urkullu: negociar la selección vasca de fútbol...

El pasado mes de diciembre la Federación Vasca de Fútbol, apoyada por el gobierno autonómico, presentó ante la FIFA y la UEFA, una petición para poder convertirse en una “selección nacional” y poder así competir como tal; convirtiéndose en un miembro más de dichas asociaciones. Pero esta petición – o más bien anhelo que tienen muchos – no parece más que una utopía; un sueño que, por el  momento, parece inalcanzable. Uno de los requisitos imprescindibles para que los máximos organismos del fútbol mundial  puedan otorgar a la selección de Euskadi el estatus de miembro de pleno derecho, es el de ser una nación reconocida por la ONU, algo que por ahora no se cumpliría. ¿Comienzan a pesar de ello a darse los primeros pasos para conseguir la independencia deportiva del País Vasco?

Como parece ser que estamos en una época tranquila, en la que todo va bien, sin sobresaltos, sin crisis sanitarias o económicas, los hay que no tienen mucho trabajo que hacer. Por si fuese poco la que tenemos encima, Iñigo Urkullu (Presidente del Gobierno Vasco) ha logrado el compromiso de Pedro Sánchez (Presidente del Gobierno de España) para negociar de manera bilateral la oficialidad de una selección autonómica, en este caso la de Euskadi, para de esta forma, poder competir a nivel internacional.

Se puede pensar que el fútbol (o el deporte en general) es algo secundario, pero lo cierto es que no deja de ser una pieza más de toda la maquinaria independentista en la que una vez más han encontrado un socio, un cómplice; Pedro Sánchez. El mismo socio que, en no mucho tiempo y viendo los antecedentes, es probable que busquen los nacionalistas catalanes para conseguir su deseada selección catalana.

Toda esta situación tiene un punto rocambolesco si, por ejemplo, miramos el ejemplo de Gibraltar o la situación que tenemos actualmente con Kosovo. En el año 2013 Gibraltar consiguió convertirse en miembro de la UEFA, con la única oposición de dos países; España y Bielorrusia. Este conflicto político-deportivo ha llevado, a que durante estos años, no se haya podido disputar todavía un partido entre ambas selecciones oficiales. Sin embargo, ahora en España se abre la puerta a la idea de oficializar selecciones autonómicas. Parece una contradicción.

El segundo caso que, a priori, parecería ir en contra de una utópica selección vasca es el de Kosovo. Este país se declaró independiente unilateralmente de Serbia en 2008, y cuenta con una selección de futbol reconocida oficialmente por FIFA y UEFA desde 2016. A finales del pasado año, 98 de los 193 estados miembros de la ONU y 22 de los 27 estados de UE reconocieron la existencia de Kosovo; siendo España uno de los cinco países europeos que no lo reconocieron. Uno de los motivos para no reconocer a Kosovo como país independiente es las similitudes que existen con la declaración unilateral de independencia de Cataluña, y tal y como dijo recientemente la ministra de Exteriores (González Laya), no prevén reconocerlo como estado independiente; no obstante, eso no significa que no participemos en competiciones en las que participe Kosovo, aunque sí que se vetó la bandera y el himno de este Estado en competiciones deportivas.

Para más inri, en el último sorteo para la clasificación del mundial de Qatar, la fortuna hizo que a España y Kosovo les tocase en el mismo grupo. Surge así de nuevo un problema; ¿dónde se jugará el partido que los kosovares tienen que jugar en España? Se dice que desde el Ministerio de Asuntos Exteriores están trabajando en busca de una solución que, descartada ya la de reconocer la independencia de Kosovo por palabras de la ministra, sería la de jugar en campo neutral. Dada esta situación, habría sido más sencillo adoptar las mismas medidas que con Gibraltar y hacer uso de su derecho restrictivo. 

En Europa, por ejemplo, no vemos nada parecido; no existen selecciones en las distintas regiones de los países de la Unión Europea que compitan como si fuesen una selección nacional; ni siquiera países como Alemania o Italia, países que cuentan con una descentralización administrativa al nivel de España. En esos países, jugar en la selección nacional es un orgullo. 

Volviendo a los ejemplos mencionados anteriormente sobre los problemas que el Gobierno de España tiene con selecciones oficiales ante la FIFA y la UEFA – como Kosovo o Gibraltar –  resulta bastante irónico que en estos momentos Sánchez abra las puertas a negociar sobre una supuesta “independencia” deportiva del País Vasco. Y si se diese el caso; ¿le seguiría la selección catalana y después el resto de las comunidades autónomas?

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