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En el año del covid-19

El exceso de mortalidad de Suecia, entre los más bajos de Europa

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Sin aplicar medidas de confinamiento, sus resultados son mejores que los de la mayoría de países europeos....

El European Journal of Clinical Investigation, reputada revista académica dedicada asuntos médicos, ha publicado recientemente un estudio que examina las medidas sanitarias tomadas contra el covid-19 a lo largo y ancho del Viejo Continente, así como en otros países. El artículo concluye que las ordenes de confinamiento masivo no han tenido beneficios significativos a la hora de contener la propagación de la enfermedad. Las medidas voluntarias, como el distanciamiento social o la reducción de los desplazamientos, habrían sido dinámicas mucho más efectivas a la hora de contener los contagios.

El estudio, revisado por pares académicos, se publicó el pasado 5 de enero y evaluó el crecimiento de los casos de coronavirus durante la primera ola de propagación del nuevo coronavirus. Además de estudiar los resultados para Suecia, Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y España, el informe también toma en consideración lo ocurrido en Irán, Estados Unidos, Corea del Sur. El objetivo del informe era comparar la efectividad de los confinamientos masivos con los resultados que arrojaron estrategias menos intervencionistas. 

"No cuestionamos la legitimidad de ciertas decisiones, simplemente subrayamos que no se encuentra un beneficio adicional asociado a las medidas de confinamiento masivo, lo que desaconsejaría la necesidad de obligar a la población a encerrarse en casa y también podría en cuestión la procedencia de decretar el cierre de ciertos negocios y actividades económicas”, explican los autores.

El estudio admite que “las comparaciones entre países son difíciles, puesto que cada nación tiene diferentes reglas, culturas y patrones de relación entre las autoridades y los ciudadanos”. Sin embargo, recalca que la evaluación es lo suficientemente concluyente como para sostener que las medidas de confinamiento masivo no generan resultados superiores que las estrategias más descentralizadas y enfocadas en proteger a los grupos de riesgo.

En este sentido, no hay que olvidar que la economía de la Eurozona ha experimentado una caída cercana al 7% del PIB durante el año 2020, de modo que parece procedente revisar la evidencia disponible y comprobar si la introducción de controles tan severos ha tenido efecto a la hora de contener el avance de la pandemia.

La evolución del exceso de mortalidad en Europa

Tras el estallido de la pandemia, analistas y medios de comunicación se centraron en informar de los muertos oficiales por covid-19. Sin embargo, la evidente dificultad de diagnóstico asociada a un contexto de sobresaturación de los sistemas sanitarios hizo que miles de fallecidos contagiados por coronavirus no figurasen en las estadísticas conocidas en los primeros meses de propagación de la enfermedad. Por eso, conforme han pasado los meses, cada vez más observadores de la pandemia han pasado a fijarse en las estadísticas referidas al exceso de mortalidad, puesto que de esta forma se evalúa de forma más integral la situación sanitaria de cada país.

En este sentido, ya están disponibles los datos referidos al exceso de mortalidad en 2020. El escritor y divulgador Johan Norberg ha compartido tales estadísticas en su cuenta de Twitter. De acuerdo con tal serie de datos, recopilada por el diario sueco Dagens Nyheter, Liechtenstein es el país europeo donde más ha subido la mortalidad en relación con el periodo 2016-2019. La subida ha sido del 20,8%, indicando que, por cada 100 muertes observadas en los cuatro años anteriores, en 2020 se produjeron 120 fallecimientos.

A continuación aparecen España y Polonia, con porcentajes muy similares del 18,9% y del 18,7%. Completan las cinco primeras posiciones Eslovenia e Italia, donde el exceso de mortalidad para 2020 superó un 18,5% y un 17,4% los registros para 2016-2019. También figuran por encima del 15% otros países del Viejo Continente, caso de Bélgica (16,7%), República Checa (16,6%), Bulgaria (15,1%) o Reino Unido (15,1%).

En la zona media, con tasas que van del 10% al 15%, aparecen los resultados de Suiza (13%), Malta (12,6%), Lituania (12,3%), Países Bajos (11,6%), Rumanía (11,1%), Austria (11,1%), Portugal (11%), Eslovaquia (10,5%), Luxemburgo (10,4%) y Francia (10,4%). Por el contrario, las tasas son más bajas en Chipre (9,2%), Croacia (9,1%), Hungría (8,1%). Suecia (7,9%), Grecia (7,5%), Alemania (5,3%), Estonia (3,1%), Finlandia (2,7%), Islandia (1,6%), Dinamarca (1,6%) y Letonia (0,4%). Noruega, con un 0,4% menos, es el único país donde hubo menos mortalidad en 2020 que en el promedio observado en los años 2016, 2017, 2018 y 2019.

El resultado de Suecia ha sido muy comentado en clave europea. Sin aplicar en ningún momento un confinamiento generalizado de la población y adoptando un conjunto de restricciones mucho menos intervencionista que el resto de países del Viejo Continente, su resultado es mucho mejor que el de la mayoría de sus socios comunitarios. De hecho, 4 de cada 5 muertes observadas en Suecia se dieron en residencias de mayores, de modo que sus resultados se hubieran resultado en torno al 2% si no se hubiese descuidado este frente, sin duda vital para proteger a un grupo de riesgo como son las personas de mayor de 65 años.